Comprender cabalmente los flujos de la migración forzada es una tarea compleja. No sólo porque implica entender que las causas interrelacionadas que obligan a miles de seres humanos en el mundo a abandonar su hogar son múltiples y estructurales. También, porque en las últimas décadas, las políticas de los gobiernos de la región, empecinados –contra toda evidencia– en asumir que la migración es un problema por combatir y no una realidad social a gestionar, han trastocado los trayectos migratorios de las personas migrantes y con necesidades de protección internacional, provocando mayor vulnerabilidad, desprotección y violaciones a sus derechos humanos.
Desde su creación, en 2009, la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes, A.C. (Redodem), se ha propuesto contribuir -desde el trabajo directo en la atención humanitaria y el acompañamiento a personas y familias migrantes- a generar evidencia que ayude a fundamentar acciones de incidencia para avanzar en políticas públicas que aseguren la protección de los derechos de las personas en condición de movilidad humana forzada en México.
El reto no ha sido sencillo, aunque, a partir de octubre de 2022, ha dado algunos pasos para mejorar la calidad de la información que recoge y analiza anualmente a partir de su Plataforma para el registro y documentación de violaciones a derechos humanos de personas en movilidad forzada, para dar cuenta de las necesidades de protección de la población que atienden sus organizaciones socias. Esta herramienta permite sistematizar datos clave sobre sus perfiles sociodemográficos, las causas de su movilidad y planes de viaje, las violencias y violaciones a derechos humanos que enfrentan en su tránsito y estadía por México, entre otras variables de información.
En este Reporte Anual Estadístico 2024, a partir del modelo de datos que se ha construido con la colaboración y el aprendizaje de las personas defensoras de migrantes que colaboran en las más de veinte organizaciones que actualmente integran la Redodem, es posible comparar información de 2023 y 2024 para observar cambios y continuidades en las tendencias entre un año y otro. Un cambio notable, aunque no único, se refiere al decremento en los ingresos a los albergues socios de Redodem, particularmente a partir del mes de marzo. A su vez, el análisis de la información de 2024 permite observar de qué manera los flujos migratorios no sólo están determinados por los factores de expulsión de los países de origen.
La gestión migratoria regional que opera mediante acciones de contención y disuasión bajo el falso supuesto de que la migración es un problema de seguridad; la externalización de medidas migratorias de países que limitan el derecho a solicitar y recibir asilo, especialmente en Estados Unidos; el uso político electoral1 y las narrativas estigmatizantes de las migraciones también influyen en cómo se configuran los flujos migratorios a lo largo de la región, y en particular en México, incrementando los riesgos y la desprotección de las personas, sobre todo por la impunidad con la que opera el crimen organizado en distintas zonas del país.
La externalización de fronteras en la gestión migratoria, además de que representa graves violaciones a los derechos humanos, barreras al derecho a solicitar y recibir asilo y violaciones a principios internacionales como el de no devolución, ha supeditado la política migratoria mexicana a los intereses de los Estados Unidos con medidas de control migratorio más agresivas que utilizan la detención migratoria como instrumento principal de contención de los flujos migratorios, operada no solamente en la privación de la libertad en estaciones migratorias, sino también con el incremento de retenes migratorios, devoluciones arbitrarias a la frontera sur y otros puntos del país, el control de rutas de trenes y autobuses, entre otras violaciones. Dichas medidas tienen como efecto, entre otros, que las personas no puedan acceder a albergues de la sociedad civil para recibir atención humanitaria y acompañamiento, ya que se ven obligadas a cambiar sus rutas y, en el peor de los casos, a ser captadas por el crimen organizado.
Durante el contexto electoral de 2024, principalmente en Estados Unidos, se reforzó la utilización de narrativas estigmatizantes en contra de las personas migrantes. El republicano Donald Trump, que en noviembre de ese año ganó la presidencia para un segundo mandato (2025-2028) impulsó una fuerte agenda antiinmigrante que incluyó, entre otras amenazas, las deportaciones masivas de personas inmigrantes, el cierre de fronteras y mayores restricciones -cancelación, de facto- al derecho al asilo en Estados Unidos y otras vías de regularización. Las personas migrantes forzadas en tránsito por México se vieron obligadas -con temor e incertidumbre- a tomar sus decisiones de viaje bajo este entorno de odio y exclusión social.
La externalización de las fronteras y, en particular, la agenda antiinmigrante impulsada por Donald Trump se puede distinguir en tres momentos: el periodo de la campaña electoral (enero a octubre de 2024); su designación para un segundo mandato presidencial (noviembre de 2024) y la toma de posesión e inicio de su gestión (enero de 2025). Lo que, como lo muestran los datos de 2024 en comparación con el año previo, así como por la experiencia vivida en los albergues socios de Redodem, evidencian la manera en que los cambios en las políticas migratorias de la región y el uso político de la migración en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos tuvieron un impacto en el tránsito de las personas por México.
La Redodem, desde su inicio, se ha caracterizado por el desarrollo e implementación de un instrumento en común que permite realizar un trabajo articulado entre todos los espacios que la conforman bajo criterios estandarizados y homologados. El transcurso del tiempo, aunado a los constantes cambios en el contexto migratorio y el incremento de la violencia en las rutas migratorias, han incentivado diversas transformaciones y actualizaciones del instrumento empleado por la Redodem. En este marco, en octubre de 2022 se comenzó a trabajar con una herramienta compuesta por diversos instrumentos que permiten tanto recopilar información sobre las violencias y las violaciones a derechos humanos ejercidas contra las personas migrantes como gestionar los casos y acompañar a las personas en sus procesos de toma de decisiones.
El presente Reporte Anual Estadístico 2024, se compone por el análisis descriptivo de datos obtenidos en el 2024 a través de tres instrumentos, cada uno con objetivos diferentes:
La forma de trabajo para la aplicación de los instrumentos es distinta para cada uno de ellos, aunque existen elementos en común. En todos los cuestionarios se han omitido las preguntas obligatorias, lo que posibilita que las personas proporcionen las respuestas con las que se sientan cómodas sin tener obligación de responder todas las preguntas. Por otro lado, permite que quienes realicen las entrevistas, hagan las preguntas que consideren oportunas según el contexto de trabajo en el que se encuentren. De modo que, en situaciones con un gran número de personas solicitando ingresar a los albergues, como ha sucedido en 2023 y 2024, solo se puedan realizar las preguntas esenciales, para agilizar el proceso de ingreso.
Un segundo aspecto por destacar en la forma de trabajo implica que ninguna persona está obligada a responder uno o todos los instrumentos que integran la plataforma, así como pueden solicitar que la información proporcionada sea eliminada en el momento que lo requieran. Además, las entrevistas pueden ser llevadas a cabo en diferentes momentos o, incluso, por distintos albergues, con lo cual se busca no generar daño a las personas, al priorizar que las necesidades básicas inmediatas de las personas sean cubiertas.
En lo individual, el monitoreo de violencias y violaciones a derechos humanos considera elementos mínimos que permitan caracterizar de manera general las agresiones que son ejercidas contra las personas migrantes sin forzarlas a profundizar en detalles. Lo que posibilita optar por una conversación breve basada en la escucha activa.
La estructura es única para cada instrumento y ha implicado el establecimiento de preguntas abiertas y cerradas, para estas últimas se han construido diversos vocabularios controlados que en unas ocasiones permiten seleccionar una respuesta y en otras seleccionar múltiples respuestas. El vocabulario controlado que permite identificar las violencias y violaciones a derechos humanos no equivale a categorías de delitos establecidas en el Código Penal. Sino que, se ha optado por el uso de categorías más cercanas a los testimonios de las personas que responden a un marco analítico planteado como una mecánica de contención.
El contexto en 2024, en particular el primer trimestre, es continuidad del año anterior, lo que implicó la acogida de miles de personas en movilidad humana, seguido de una paulatina disminución en los ingresos durante el resto del año. No obstante, con base en los datos recabados desde 2013, el 2024 es el segundo año con el mayor número de ingresos registrados con cerca de 38,000 personas registradas en la plataforma de la Redodem. En tanto que 2023 ha sido el año con el mayor número de ingresos al registrar a 53,435 personas en los albergues socios de la Redodem. Mientras que el tercer año con el mayor número de ingresos corresponde al 2018 con 36,190 registros de personas. La reducción en los ingresos registrados por la Redodem entre 2023 y 2024 representa un 29% menos de registros; caso opuesto se observa con los datos proporcionados por la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP), con un registro de 778,907 personas en situación migratoria irregular en 2023, y de 1,234,698 en 2024, lo que equivale a un incremento del 59%. La disminución en los ingresos registrados por la Redodem y el incremento en los registros por la UPMRIP en el mismo periodo se puede entender a partir del recrudecimiento de los retenes migratorios en puntos cercanos a los albergues impidiendo el ingreso de las personas a espacios seguros e incrementando las detenciones y los traslados arbitrarios.
Si bien, en 2024 hubo una reducción en los ingresos con respecto al año anterior, la cantidad de personas acogidas continuó significando una saturación para algunos de los albergues impactando en un subregistro, mientras que, para otros, se comenzó a observar una caída en los ingresos desde inicios del año por los retenes migratorios que, a la fecha, siguen acosando a los espacios y amedrentando a las personas para evitar su ingreso. De modo que, al igual que el 2023 el instrumento mayormente empleado fue el de Datos Generales, seguido del de Movilidad y, en último lugar el de Violencias y Violaciones a Derechos Humanos.
Por último, cabe mencionar que la labor humanitaria de cada uno de los albergues que integra la Redodem es independiente del Estado mexicano, así como es apartidista y laica. Labor que continúa siendo fundamental en la defensa de los derechos de las personas en movilidad humana, frente a un Estado, cuyas políticas migratorias no han hecho más que transgredir la vida y dignidad de las personas que transitan por el país en busca de una mejor vida. Por lo que, reiteramos, la información que a continuación se presenta, responde a personas cuyas vidas y derechos son vulnerados por el Estado mexicano y buscan ser dignificadas mediante la atención humanitaria que brinda cada albergue.
La migración hacia México varía a lo largo del año, con aumentos y disminuciones en el flujo migratorio que suelen estar determinados por cambios políticos, condiciones ambientales o situaciones de seguridad en sus países de origen y/o en las rutas de tránsito.
En la Redodem, registramos esta movilidad a través de las personas migrantes que transitan por el país y que llegan a los albergues y organizaciones que forman parte de nuestra red. Cada vez que una persona entra a un albergue u organización socia de la Redodem, se registra como un ingreso. Es decir, si una misma persona llegó a distintos albergues durante el año, cada una de esas entradas las contamos por separado. Por esta razón, hablamos de ingresos y no del número total de personas únicas. Por otro lado, también es importante destacar que el tránsito de personas por México tanto en el 2023 como en el 2024 fue extraordinario, ya que nunca, desde que inició la Redodem en el 2009, se había registrado un número tan grande de ingresos de personas a los albergues. Aspecto que generó una sobresaturación en los espacios y, por lo tanto, un subregistro de ingresos.
Durante 2024, registramos un total de 37,999 ingresos de personas migrantes. Cuando se consideran ingresos por mes, el número de ingresos en 2024 fue consistentemente menor que en 2023, salvo en enero y febrero, cuando se registró más del doble en comparación con el mismo periodo del año anterior. No obstante, a partir de marzo de 2024, los ingresos de personas migrantes comenzaron a disminuir de manera sostenida y hasta el final del año.
Los albergues y organizaciones aliadas de la Redodem se encuentran distribuidos en diversas regiones de México. Para facilitar su análisis, en este reporte se agrupan en cuatro regiones: centro, norte, sur y occidente-Bajío. Al observar los ingresos mensuales por región, notamos un cambio importante en la dinámica entre 2023 y 2024. Mientras que en 2023 la región centro era el segundo punto de recepción más importante, en 2024 los albergues del norte pasaron a ocupar ese lugar con un total de 12,035 ingresos de personas migrantes frente a los 7,116 registrados en los albergues del centro.
En términos porcentuales, los albergues del sur continuaron siendo el principal punto de llegada en 2024, concentrando el 40% del total de ingresos, en otras palabras, 4 de cada 10 ingresos ocurrieron en los albergues de esta región. Por otro lado, los albergues del norte, que pasaron a ocupar el segundo lugar con el 31% de los ingresos, tuvieron un aumento de 11 puntos porcentuales respecto a 2023. En contraste, los del centro, tuvieron una disminución de 12 puntos porcentuales. En el extremo opuesto, los albergues de occidente-Bajío registraron la menor afluencia, recibiendo apenas a 1 de cada 10 personas migrantes. Estos cambios han respondido a nuevas dinámicas en el control territorial por parte del crimen organizado lo cual ha impactado en el establecimiento de nuevos mecanismos para el tráfico de personas y las extorsiones, así como en el establecimiento de retenes migratorios por parte de las autoridades mexicanas en áreas cercanas a los albergues impidiendo su ingreso a espacios seguros.
Las personas migrantes que transitan por México provienen de múltiples países, y sus trayectorias cuentan historias diversas y complejas. Sin embargo, algunas nacionalidades se hacen más visibles por la magnitud de sus desplazamientos en distintos momentos del año. Para entender cómo cambió esta composición en 2024, comparamos los países de nacimiento de quienes ingresaron a los albergues socios de la Redodem con los registros de 2023. Observamos que Venezuela y Honduras se mantuvieron como los principales países de origen en ambos años, aunque con un cambio notable en su presencia relativa.
En enero de 2023, las personas migrantes de Honduras concentraban casi la mitad de los ingresos a los albergues, mientras que las de Venezuela representaban una quinta parte. Sin embargo, en 2024 la tendencia se invirtió y para diciembre, las personas migrantes de Venezuela concentraron el 48 % de los registros mensuales, con un total de 878 personas, mientras que las hondureñas descendieron al 25 %, equivalente a 453 personas migrantes en el mismo mes. Por otra parte, entre las nacionalidades con menor presencia, las personas nacidas en Colombia mostraron un crecimiento sostenido: en 2023 su presencia se mantuvo por debajo del 5 % en algunos meses, mientras que en 2024 se situó de manera constante entre el 7 % y el 9 %, posicionándose como uno de los países de origen con mayor incremento proporcional dentro del grupo de países con menor presencia.
Además de saber de dónde son las personas que transitan por México, nos preguntamos ¿qué regiones del país terminan siendo su refugio temporal? Para responder, analizamos qué proporción de personas de cada país ingresó cada año a los albergues y organizaciones socias de la Redodem según su ubicación regional. En 2024, observamos un cambio importante: los albergues del sur se consolidaron como la principal zona de entrada para personas migrantes provenientes de Venezuela. La presencia de las personas migrantes venezolanas en la región centro, disminuyó notablemente, con una caída de 26 puntos porcentuales respecto a 2023 (2,670 registros en total), mientras que en el sur aumentó 23 puntos, alcanzando 5,393 personas.
Las personas en movilidad no son un grupo homogéneo. Hay quienes migran de distintos países, tienen distintas edades, géneros y trayectorias. Dentro de esta diversidad, existe un grupo particular conformado por quienes transitan en México y, además, ingresan a alguno de los albergues y organizaciones socias de la Redodem. Dado que los movimientos migratorios son multidimensionales, resulta necesario observar tantas variables como sea posible, con el fin de comprender mejor quiénes conforman esta población y cómo se transforma con el tiempo.
La mayoría de las personas migrantes que ingresaron a los albergues de la Redodem en 2024 fueron, como cada año desde que comenzó el trabajo en Red, hombres. En total, representaron el 68.2 % de los ingresos (25,846 personas), mientras que las mujeres conformaron el 31.7 % (12,021 personas) reafirmando lo que se ha denominado como feminización de la migración, ya que en años anteriores el porcentaje más alto que había alcanzado esta población fue en 2020 con el 21% (3,136 personas) frente a un 79% de ingresos de hombres (12,035 personas); y, en lo relativo a números totales, el 2021 fue el año con más registros con 5,402 registros de mujeres (18%) frente a 24,118 registros de hombres (82%). Las personas no binarias, aunque en menor número, también estuvieron presentes con 29 registros (0.07 %). Situación que, como ha identificado el personal que labora en los albergues, no corresponde con la realidad de las personas registradas, ya que, como parte de los mecanismos de seguridad que han generado, existe una alta tendencia a ocultar su identidad sexo-genérica.
Entre 2023 y 2024 no observamos diferencias considerables en el género de las personas ingresadas. De igual manera, esta tendencia se mantiene en todas las regiones. En cada región, más del 60 % de las personas migrantes que ingresaron a los albergues fueron hombres, mientras que las mujeres representaron menos del 40 %. La región sur concentró el mayor porcentaje de hombres, con un 73 % (10,524 registros), y la región centro tuvo la proporción más alta de mujeres, con un 37 % (2,596). En la región norte, los hombres representaron el 66 % (7,952) y las mujeres el 34 % (4,017); cifras similares a las del occidente-Bajío, donde los hombres fueron el 66 % (2,875) y las mujeres el 33 % (1,448). Comparado con 2023, esta última región recibió a más mujeres migrantes en 2024, con un aumento de 7 puntos porcentuales.
Al considerar cuántos hombres y cuántas mujeres migrantes ingresaron a los albergues según su país de nacimiento, notamos que, para casi todas las nacionalidades, la mayoría son hombres. Por ejemplo, los tres países de origen que en 2024 tuvieron más del 70% de hombres migrantes son Honduras, México y El Salvador. En 2024, de las personas migrantes hondureñas registradas, solo el 23 % fueron mujeres, siendo un total de 2,402, lo que implica que, por cada mujer hondureña registrada, hubo aproximadamente tres hombres. Entre las personas migrantes venezolanas que ingresaron a un albergue en 2024, 40 % (4,881) eran mujeres. Las personas migrantes haitianas tienen el balance más cercano, con una diferencia pequeña entre géneros: 44 % mujeres (146) y 56 % hombres (185), lo cual, probablemente responda a que viajan en grupos familiares. Para las personas con países de nacimiento como Ecuador, Perú y Brasil, la distribución por género también tiende hacia el 50-50.
Aunque gran parte de las personas migrantes que llegan a los albergues de la Redodem son originarias de países latinoamericanos, también hay quienes provienen de otras regiones. Para reconocer esta diversidad, agrupamos los países de nacimiento de las personas migrantes según su región de origen. Las personas originarias de países en América Central concentraron el 48.4 % de los ingresos totales, seguidas de cerca por las de América del Sur con un 47 %. En contraste, las personas provenientes de América del Norte y el Caribe representaron el 1.7 %, mientras que las de Oceanía, Europa, Asia y África, en conjunto sumaron menos del 1 %.
Como en 2023, América Central continúa siendo la principal región de procedencia en 2024 con 18,840 ingresos de personas de esa región. Aunque Honduras sigue siendo el país más representativo de esta región con 13,826 ingresos, su presencia entre la distribución general de personas migrantes según nacionalidad disminuyó 6.7 puntos porcentuales entre 2023 y 2024. En contraste, los ingresos de personas de El Salvador (1,512) y Nicaragua (802) aumentaron 3.3 y 2 puntos porcentuales respectivamente. En América del Sur, las personas migrantes de Venezuela mantuvieron la mayor representación en ingresos en ambos años con 13,152 ingresos en 2024, aunque con una disminución de 7.4 puntos porcentuales con respecto al 2023. Colombia mostró el incremento más significativo entre los dos años, con 2,730 ingresos en 2024 y un aumento de 6.3 puntos porcentuales.
Entre las personas migrantes originarias de países de Asia, los ingresos más representativos continuaron siendo de Afganistán, con 91 registros, aunque con una disminución de 6 puntos porcentuales de 2023 a 2024. Le siguió China, con 23 ingresos y una disminución de 4.3 puntos porcentuales.2 Por otro lado, las personas de otros países comenzaron a llegar más que en años anteriores. India, por ejemplo, pasó de representar el 2.1 % en 2023 al 4.9 % en 2024, con 7 personas registradas. Pakistán, que no había tenido registros el año anterior, tuvo el 3.5 % con 5 personas, mientras que Irán aumentó de 0.4 % a 4.2 %, alcanzando 6 registros en 2024. En África, Angola se mantuvo como el principal país de origen dentro de la región con 42 ingresos, aunque también presentó una disminución de 9.7 puntos porcentuales en comparación con 2024. En contraste, la República Democrática del Congo, que no registró ingresos en 2023, alcanzó el 8.1 % en 2024 (15 ingresos), mientras que Marruecos y Guinea Ecuatorial también incrementaron su presencia al 11.3 % cada uno (21 ingresos respectivamente).
La amplia diversidad en los países de origen registrados por la Redodem muestra un cambio significativo en los tipos de población que actualmente son atendidos en comparación con los años anteriores. Tal como sucedió con la población transcontinental cuya presencia en los albergues era percibida como eventos extraordinarios que se daban en alguno de los albergues, así, por ejemplo, hasta el 2019 la población originaria de algún país de África tuvo un “alto” porcentaje de ingresos con el 0.20% de los registros. Este cambio ha conllevado diversos tipos de retos entre los equipos que brindan atención humanitaria al interior de los albergues, como establecer una comunicación en idiomas desconocidos, generar las condiciones adecuadas entre la población para una convivencia que implica diferentes prácticas culturales y religiosas, así como dificultades para adaptar su infraestructura a otras formas de organización que implica el alojamiento de grandes grupos familiares.
No todas las personas migrantes que transitan por México se quedan a vivir en el país. Para saber si hay más personas migrantes de un país en movilidad, que personas de ese país que ya viven en México, comparamos los países de nacimiento de quienes ingresan a los albergues socios de la Redodem con los de la población migrante residente que se registra en el Censo de Población y Vivienda 2020.
Observamos que las personas migrantes de Honduras y Venezuela requieren de mayor asistencia temporal proporcionada por los albergues socios de la Redodem, dado que hay más personas migrantes en tránsito de estos países que personas que lograron establecerse en México. Por ejemplo, según el Censo, el 3% de las personas migrantes residentes en México son hondureñas, mientras que las personas migrantes de esta nacionalidad que llegaron a los albergues de la Redodem en 2024, representaron el 43% del total de personas ingresadas. Lo mismo pasa con las personas migrantes nacidas en Venezuela, según el Censo el 5% de ellas residen en México, mientras que, en la Redodem, las personas migrantes en tránsito de este país representan el 31% del total de personas que ingresaron a los albergues en 2024.
Conocer hasta qué grado estudiaron las personas migrantes en tránsito permite comprender mejor los motivos que impulsan su decisión de migrar, muchos de los cuales tienden a estar relacionados con condiciones socioeconómicas desfavorables asociadas a bajos niveles de escolaridad. Para poner en perspectiva estas diferencias, en la siguiente gráfica comparamos la escolaridad de quienes ingresaron a los albergues con la de la población migrante residente en México y la de la población mexicana en general registrada en el Censo 2020.
Para este análisis consideramos únicamente a las personas migrantes de 25 años en adelante, ya que a esta edad la mayoría de las personas ha concluido su trayectoria educativa formal. En este sentido, observamos que, tanto en 2023 como en 2024, más del 40% de las personas migrantes de los albergues cursaron hasta la primaria o menos, sin embargo, en 2024 también aumentó la proporción de quienes cuentan con secundaria o bachillerato. Aunque existe una ligera diversificación en los niveles de escolaridad, la mayoría de las personas atendidas en los albergues sigue teniendo un alto grado de deserción escolar.
Al contrastar los tres grupos, observamos que la población migrante residente en México tiene niveles educativos considerablemente más altos: el 48 % cuenta con licenciatura o más, mientras que entre quienes ingresaron a los albergues ese porcentaje apenas alcanza el 9 % en ambos años. De manera similar, en el grupo con primaria o menos, las personas migrantes residentes representan solo el 14 %, frente al 40 % registrado en 2024 entre quienes ingresaron a los albergues. En conjunto, en 2024 las personas migrantes que recurrieron a los albergues socios de la Redodem presentan niveles educativos considerablemente más bajos que quienes forman parte de la población migrante residente en México.
También hay diferencias consistentes entre hombres y mujeres en ambos años. Los hombres concentran los porcentajes más altos en los niveles educativos más bajos: en 2023, el 54 % de ellos tenía primaria o menos, proporción que disminuyó 9 puntos porcentuales en 2024. Las mujeres, por su parte, tienen más estudios de bachillerato, con el 35%. Entre las mujeres, esta proporción también descendió, aunque en menor medida, con -5 puntos porcentuales. En contraste, las mujeres migrantes presentan en promedio un nivel educativo más alto. En 2024, el 35 % de ellas reportó haber cursado bachillerato o preparatoria, frente al 24 % de los hombres. Esta tendencia se mantiene en los niveles superiores, donde el 14 % de las mujeres contaba con licenciatura o más, en comparación con sólo el 8 % de los hombres.
Nos preguntamos de dónde son las personas que suelen tener hasta la primaria o menos. Para observar un panorama más amplio, seguimos comparando con la escolaridad de la población extranjera residente en México, y observamos que es en esta donde prevalece una mayor proporción de personas con estudios universitarios en general, sin distinción de un país de origen en particular. Entre quienes ingresaron a los albergues, las personas migrantes de Honduras y Venezuela presentan los niveles educativos más bajos: en 2024, el 68 % de la población hondureña y el 58 % de la venezolana tenía estudios de primaria o secundaria. El contraste es aún más evidente al observar a las poblaciones residentes: el 67 % de las personas venezolanas en México cuenta con estudios de licenciatura o más, mientras que entre la población hondureña residente solo el 10 % ha alcanzado ese nivel.
Las etapas de la vida en las que se encuentran las personas en movilidad forzada -infancia, adolescencia, adultez o adultez mayor- condicionan las situaciones de riesgo y vulnerabilidad que pueden enfrentar durante su tránsito. Identificar quiénes están llegando a los albergues y organizaciones socias de la Redodem permite no solo diseñar condiciones adecuadas para su atención, sino también anticipar riesgos específicos y las trayectorias que podrían seguir.
Entre las personas migrantes que ingresaron a los albergues de la Redodem en 2023 y 2024, predominan las que están en edades productivas, principalmente jóvenes adultos de 18 a 30 años y adultos de 31 a 59 años, más que las personas que están en etapas como la infancia o la adultez mayor. En 2024, el grupo de adultos de 31 a 59 años representó el 40% de los ingresos totales, aumentando 4 puntos porcentuales respecto al año anterior, con 13,169 personas registradas, mientras que la presencia de las infancias de 0 a 12 años representó el 16%, disminuyendo 3 puntos porcentuales respecto a 2023, con un total de 5,352 ingresos.
Para analizar la edad de las personas migrantes más allá de sus grupos etarios, calculamos el porcentaje que representa cada año de edad desde 0 hasta 100 años, dentro del total de personas registradas. Luego, para contrastar de forma más amplia, comparamos estos porcentajes con los datos equivalentes del Censo 2020, tanto para la población mexicana en general como para la población extranjera residente en el país. Observamos que las personas migrantes en tránsito son mayormente adultos en edad productiva con un pico claro entre los 18 y 35 años, mientras que la población mexicana presenta una distribución bastante uniforme hasta los 30 años, y la población extranjera residente concentra más personas con menos de 18 años.
Para ver la distinción de edades por identidad sexo-genérica, comparamos las de tres grupos: hombres y mujeres mexicanos, personas migrantes que ya viven en México, y quienes están en tránsito. Observamos que los hombres migrantes en tránsito tienden a concentrarse en edades productivas un poco más que las mujeres. Por otro lado, las mujeres migrantes tienen una presencia más alta de menores que las acompañan. Los hombres jóvenes en tránsito se encuentran sobre todo entre los 20 y 35 años, con un pico muy claro alrededor de los 25 años. En el caso de las mujeres migrantes, vemos una mayor proporción de niñas, especialmente entre los 0 y 10 años, algo que no se aprecia con la misma intensidad en los hombres.
Finalmente, nos preguntamos ¿cuáles son las edades predominantes de las personas que ingresan a los albergues en las distintas regiones? Para responder, calculamos cuántas personas tienen cada edad de 0 a 100 años en cada región y el porcentaje que representa cada edad dentro del total registrado por región. Observamos que en los albergues del centro y occidente-Bajío hay una mayor presencia de personas menores de edad, mientras que en el sur la concentración en adultos jóvenes es más prominente. En suma, comparado con la población mexicana del Censo, el perfil migrante en tránsito en todas las regiones donde hay albergues, es mucho más joven y concentrado en edad productiva.
Entender las dinámicas de viaje de las personas migrantes en tránsito que ingresan a los albergues socios de la Redodem, requiere analizar tanto los motivos que impulsan su movilidad como las formas en que viajan y con quiénes lo hacen. Los factores que impulsan la movilidad forzada suelen estar vinculados a contextos de violencia generalizada, estructural o persecución política, así como por catástrofes naturales y cambio climático, mientras que las configuraciones de acompañamiento pueden responder a dichos contextos o a estrategias adoptadas durante su trayecto para disminuir riesgos.
Analizamos estas configuraciones de acompañamiento -según si viajaban solas, en familia o en otros grupos- con relación al total de ingresos registrados en cada periodo, para entender cómo cambian las dinámicas en distintos periodos del año. En 2024, las personas migrantes registradas en su ingreso a los albergues socios de la Redodem se encontraban mayormente acompañadas de sus familias alcanzando un 65.2% del total de ingresos a los albergues. En contraste, las personas que ingresaron solas o con otros grupos sumaron en conjunto el 34.1%. Esto representa un cambio importante en la tendencia que veníamos observando en 2023 y años anteriores, donde las personas acogidas que viajaban solas o con grupos desconocidos representaban 57.9% del total, mientras que las personas que lo hacían en grupos familiares comprendían el 41.3%.
Los cambios en las formas en que viajan las personas por México se pueden comprender mejor a partir de varios factores, uno de ellos se relaciona con las modificaciones en los procedimientos internos para el ingreso de las personas a los albergues, con lo cual se buscó dar prioridad a los grupos familiares, en particular, de los integrados por niñas, niños y adolescentes, así como por mujeres cuidadoras y/o cabezas de hogar. Si bien, estás modificaciones se fueron generando en algunos albergues desde el 2023, en 2024 se fortalecieron y llegaron a más espacios con la finalidad de brindar protección y atención humanitaria a población en una mayor situación de vulnerabilidad.
También observamos algunas diferencias en las formas de viajar según la identidad sexo-genérica de las personas migrantes, aunque los patrones generales se mantuvieron consistentes en ambos años. En 2024, se registró a más hombres acompañados de sus familias, aunque siguen siendo las mujeres quienes mayormente son acogidas por los albergues. Así, tanto en 2023 como en 2024, la mayoría de las mujeres migrantes reportaron haber viajado acompañadas de su familia: el 79% en 2023 y 85% en 2024, lo que representa un aumento de 6 puntos porcentuales y 1,280 mujeres en total. Solo un 20% de las mujeres viajó sola en ambos años, y el resto lo hizo acompañada por otros grupos.
En contraste, los hombres migrantes mostraron trayectorias más individuales. En 2023, la mitad de los hombres viajó solo, pero esa proporción disminuyó 19 puntos porcentuales en 2024, con un total de 605 hombres que reportaron viajar de forma individual. En el mismo periodo, el porcentaje de hombres que viajaron acompañados por su familia aumentó del 30 % al 53 %, es decir, un incremento de 23 puntos porcentuales, alcanzando un total de 1,020.
Los cambios en la tendencia a viajar en grupos familiares, a partir del perfil de la población, no son nuevos. En el 2019 la Redodem observó un incremento en el ingreso a los albergues de familias nucleares, principalmente de las que contaban con la presencia de niñas, niños y adolescentes provenientes de países de América Central y desde el 2021 se advirtió un aumentó en el número de familias ya no solo nucleares sino extensas que transitaban por México, principalmente provenientes de países como Haití y Venezuela. Por otro lado, es importante destacar que la diversificación en el perfil de la población está relacionada con los motivos de salida del país de nacimiento, así como con la inviabilidad para continuar con un proyecto de vida y de familia en el país de origen o con el recrudecimiento de las políticas migratorias en los países de tránsito y destino, imposibilitando su posterior reunificación.
Así, para indagar más sobre las formas de viajar con respecto a los países de nacimiento de las personas registradas, calculamos el porcentaje de personas migrantes de los 12 países con mayor representación que viajaron bajo cada modalidad. Observamos entonces que en 2024, la decisión de viajar en familia no parece exclusiva de un país en específico, sino más bien coincide con la diversificación en los perfiles de las personas migrantes, así como con cambios en las tendencias de las poblaciones que de manera continua desde hace décadas han transitado por México para llegar a los Estados Unidos como sucede con las personas nacidas en países de América Central. De esta forma, se observó que las personas migrantes de Cuba mostraron el cambio más significativo entre el 2023 y 2024, de viajar individualmente a viajar en familia, con un incremento de 54 puntos porcentuales, seguidos por los de Honduras, con un aumento de 31 puntos, y los de El Salvador con 20 puntos. También destaca el caso de las personas migrantes de México cuya proporción de viajes en familia se duplicó, pasando de 16% en 2023 a 42% en 2024. Por otro lado, las personas migrantes de Venezuela, Colombia y Ecuador mantienen una tendencia estable de viajes en familia, superiores al 70% en ambos años.
El incremento porcentual en países como Honduras y El Salvador muestra cambios en la forma de viajar de una población que se ha caracterizado por una migración predominantemente masculina que viaja sola. Si bien, estos cambios se han venido dando en los últimos siete años de manera paulatina, a través de los datos recabados entre 2023 y 2024, observamos una tendencia que no solo ha perdurado en el tiempo, sino que se acentúa. En tanto, con la diversificación de los países de nacimiento y, en particular con la presencia en las rutas migratorias de población proveniente de países como Venezuela, se mantiene su tendencia a viajar en grupos familiares.
Después de analizar si la tendencia a viajar en familia depende del país de origen, nos preguntamos ahora cómo varía la modalidad de viaje según la edad y el país. Para ello, revisamos el porcentaje de personas de los países con mayor representación que viajan bajo cada modalidad, desglosado por grupo etario. Así, pudimos observar un patrón generalizado en 2024, donde infancias y personas adultas mayores tienden a migrar mayoritariamente en familia, mientras que los adultos jóvenes, especialmente entre 18 y 30 años, suelen hacerlo de forma individual.
Por último, exploramos a qué regiones de albergues llegan las familias migrantes, las personas que viajan solas, y aquellas que se desplazan en grupos distintos a los familiares. Observamos un incremento general en todas las regiones respecto a personas migrantes acompañadas de sus familias, sin embargo, hay una notable diferencia en 2024, ya que es en la región centro en donde se concentran los principales puntos de llegada para núcleos familiares. El porcentaje de personas migrantes que viajaban de esta manera en dicha región pasó del 50% en 2023 al 80%, un incremento de 30 puntos porcentuales respecto a 2023.
Decidir migrar a otro país o a un lugar distinto al de residencia implica una enorme carga relacionada con la supervivencia durante el tránsito. Desplazarse en condiciones no controladas expone a las personas migrantes a riesgos para su salud, integridad y seguridad, por mencionar algunos. Estos riesgos pueden ser aún mayores según la edad o la identidad sexo-genérica, lo que hace que, aunque compartan el mismo camino, la experiencia de tránsito no será la misma. Por otro lado, sabemos que los motivos que las personas tienen para migrar pueden ir desde lo socioeconómico hasta la imposibilidad de seguir viviendo en un contexto de violencia generalizada y persecución política. Con el objetivo de contrastar los diferentes contextos de las personas migrantes, comparamos los motivos para migrar de la población extranjera residente en México con los de las personas migrantes en tránsito.
En 2024, los motivos socioeconómicos continuaron siendo la razón principal para migrar, aunque su proporción disminuyó en comparación con el año anterior. Al mismo tiempo, aumentaron los reportes de violencia no doméstica como causa de expulsión, superando las cifras de 2023. Este tipo de violencia incluye hechos como agresiones físicas, secuestros, amenazas, intimidaciones o violencia generalizada. Antes de continuar, es importante aclarar que una misma persona puede mencionar más de un motivo para migrar, por lo que aquí hablamos de reportes de motivos, no de personas únicas.
A pesar de la disminución en los motivos socioeconómicos, su prevalencia sigue siendo considerablemente más alta que en el Censo, donde solo el 16% de las personas migrantes reportaron razones de este tipo. Otros motivos como violencia doméstica, motivos personales o ambientales, se mantienen con porcentajes bajos y estables en comparación con 2023, aunque destacan frente al Censo donde prácticamente no se registran. Las personas migrantes en tránsito provienen de contextos marcados por violencia e inestabilidad económica, mientras que quienes ya residen en México reportan mayoritariamente motivos personales para migrar y enfrentan, en general, menores niveles de violencia en su lugar de origen.
A partir de esto, exploramos los reportes vinculados a violencia no doméstica en los países con mayor representación en los albergues. En 2024, con base en los testimonios recabados, observamos un crecimiento sostenido de violencia como causa de desplazamiento internacional en casi todos los países de nacimiento de las personas entrevistadas que, en su totalidad, se ubican en América. Las personas migrantes de Ecuador reportaron los porcentajes más altos de migración por violencia no doméstica, con un 73.2 % de los casos (190 reportes), seguidas por Perú, con 65.3 % (49 reportes) y Colombia, con 60.7 % (300 reportes). En comparación con 2023, se observó un incremento significativo entre los migrantes originarios de Honduras, con un aumento de 26.3 puntos porcentuales y 873 reportes en total; El Salvador, con un incremento de 14.7 puntos (de 35 % a 49.7 %) y 173 reportes; y Guatemala, donde el alza fue de 6.8 puntos, alcanzando 199 reportes.
El que se cuente con un mayor número de testimonios de personas que reportan eventos de violencia no doméstica nacidas en países como Ecuador, Perú y Colombia se correlaciona con un incremento en los ingresos a los albergues de personas originarias de estos países. Lo cual indica que, la migración en tránsito, sin importar el país de procedencia de las personas, connota una gran vulnerabilidad en las personas por los riesgos a los que son expuestas por el crimen organizado. El incremento de los testimonios proporcionados por parte de las personas procedentes de países en América Central, son significativamente relevantes ya que han sido una población gravemente violentada y con poca tendencia a reportar violencias que son ejercidas contra ellos.
A pesar de que los motivos en general que tienen las personas migrantes suelen estar más orillados a causas socioeconómicas o de violencias como vimos anteriormente, la decisión de migrar puede ser particularmente diferente según la identidad sexo-genérica de las personas.
En 2024, observamos un aumento de hombres migrantes que reportaron violencia no doméstica como motivo para migrar. Aunque este incremento fue proporcionalmente más pronunciado en hombres, las mujeres siguen reportando niveles significativamente más altos de motivos violentos y de violencia doméstica. El porcentaje de hombres migrantes que reportaron violencia no doméstica aumentó de 34.6% en 2023 a 53.2%, lo que representa un incremento de 18.6 puntos porcentuales y un total de 849 reportes. Este aumento es considerablemente mayor al registrado entre las mujeres, cuyo porcentaje creció de 55.1% a 60.4%, igual a 772 reportes y un incremento de 5.3 puntos porcentuales. Asimismo, se observó un aumento en los reportes de violencia doméstica: entre los hombres pasó de 1.5 % a 4.1 %, con 66 reportes, mientras que entre las mujeres subió de 7.5 % a 9.6 %, con un total de 123 reportes.
Aunque cada vez más hombres migrantes reportan sufrir violencia como causa de su desplazamiento, la experiencia de las mujeres sigue siendo especialmente compleja. Ellas no solo enfrentan agresiones en espacios públicos o comunitarios, sino que también viven violencia dentro de sus propios hogares. Al mirar con detalle estas cifras, se hace evidente que la migración no solo arrastra necesidades económicas, sino también historias de violencia que afectan de forma desigual a hombres y mujeres, y que exigen respuestas distintas para proteger a cada persona en su trayecto.
Además de analizar estos grandes grupos de motivos, es importante detenernos también en las razones específicas que las personas migrantes mencionan dentro de cada categoría, para comprender con mayor precisión las realidades que enfrentan en su decisión de migrar, así como las diferencias según su identidad sexo-genérica. En este sentido, observamos que, en 2024, aunque las causas económicas siguen siendo predominantes para ambos géneros, las mujeres migrantes reportaron con mayor frecuencia razones vinculadas a violencia y acceso a servicios.
Entre los hombres, predominó la búsqueda de un empleo mejor remunerado, con un 16.4 % (820 casos), del total de reportes. Mientras que entre las mujeres sobresalió el acceso a servicios médicos y educativos, con 772 reportes, equivalente al 17.9 % frente al 13.4 % observado en los hombres. Las intimidaciones o amenazas se reportaron en proporciones similares para ambos grupos, alrededor del 12 %. Sin embargo, las mujeres señalaron con mayor frecuencia situaciones de violencia física (130 reportes, 3 % frente a 1.9 % en hombres), violencia doméstica (92 reportes, 2.1 % frente a 0.9 %) y agresión sexual, un motivo exclusivo de mujeres, con 51 casos (1.2 %).
Para contextualizar la violencia que enfrentan las mujeres migrantes en general, se compararon sus experiencias con las de la población femenina mexicana a partir de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021). Las mujeres migrantes han vivido más violencia en espacios públicos -laborales, escolares y comunitarios- a lo largo de su vida, incluyendo violencia física, sexual y casos de violación o intento de violación. Sin embargo, al analizar los eventos de violencia ocurridos en el último año, no se observa la misma relación. Aunque las diferencias acumuladas a lo largo de la vida son estadísticamente significativas, su magnitud tiende a ser moderada. Además, la variabilidad en los datos sobre mujeres migrantes es elevada, lo que limita la posibilidad de establecer comparaciones sólidas entre mujeres migrantes y no migrantes.
La violencia, ya sea doméstica o de otro tipo, no solo aparece como uno de los principales motivos que impulsan la migración de las personas que ingresan a los albergues de la Redodem, sino que también se presenta como una experiencia recurrente durante el tránsito. Esta experiencia varía según la identidad sexo-genérica de las personas migrantes. Es importante distinguir este análisis de los motivos para migrar relacionados con violencia presentados anteriormente. En este caso, nos centramos en la violencia que ocurre durante el tránsito migratorio.
Para profundizar en ello, revisamos los registros de quienes dijeron haber sufrido algún tipo de violencia en el camino. Dado que la metodología de trabajo permite identificar los diferentes tipos de agresiones que una persona puede sufrir en un mismo evento, estos registros reflejan hechos de violencia, no necesariamente el número total de personas afectadas. Consideremos que no todas las personas migrantes que ingresan a los albergues responden al cuestionario sobre violencia en el tránsito, ya sea por falta de tiempo, por decisión personal o porque su estancia es muy breve, por lo que los datos reportados pueden representar un subconjunto del total de personas registradas.
Durante 2024, las mujeres migrantes reportaron haber sufrido principalmente secuestros, agresiones físicas, tortura psicológica y violencia sexual. En contraste, los hombres migrantes mencionaron con mayor frecuencia el secuestro y el robo como formas de violencia en el trayecto. Entre los hombres, el robo representó el 43.8 % de los registros (32 casos), seguido del secuestro con 38.4 % (28 casos). En el caso de las mujeres, el secuestro fue la violencia más reportada, con un 50.8 % de los registros (32 casos), cifra 12.4 puntos porcentuales superior a la de los hombres. Cabe destacar que este delito no había sido reportado por mujeres en 2023, por lo que su aparición en 2024 resulta especialmente significativa.
Aunque el robo disminuyó 5.9 puntos porcentuales entre los hombres, sigue siendo la segunda violencia más frecuente en este grupo. La extorsión, por su parte, mostró una caída importante en los reportes proporcionados por ambos géneros: disminuyó 33 puntos porcentuales entre los hombres y 41.3 puntos entre las mujeres. En el caso de las mujeres migrantes, además del secuestro, las violencias más reportadas fueron la tortura psicológica (9.5 % de los reportes, 6 casos), la violencia sexual (14.3 %, 9 casos) y las agresiones físicas o verbales (31.7 %, 20 casos). Todas estas formas de violencia mostraron incrementos significativos respecto a 2023: 7.2 puntos en las agresiones físicas, 12 puntos en la violencia sexual y 26.8 puntos en la tortura psicológica.
Entre los hombres migrantes, en 2024 se registró un aumento en las agresiones físicas o verbales, que representaron el 23.3 % (17 reportes), creciendo 3.4 puntos respecto a 2023. Las amenazas alcanzaron el 9.6 % (7 reportes), con un incremento de 2.3 puntos, mientras que la tortura psicológica se ubicó en 6.8 % (5 reportes), aumentando 5.8 puntos en comparación con el año anterior. Además, violencias como la violencia sexual, la separación familiar, la intrusión a la vivienda y el desplazamiento forzado comenzaron a aparecer en los registros durante 2024.
Es evidente que la experiencia migratoria no es la misma para todas las personas. Mientras los hombres suelen estar más expuestos a violencias patrimoniales (como el robo o extorsión), las mujeres enfrentan un escenario aún más complejo, marcado por violencias sexuales, físicas y psicológicas. Esta combinación de riesgos convierte su tránsito en un trayecto especialmente vulnerable, donde el miedo y la amenaza son constantes, tanto en el espacio público como en los entornos más íntimos.
La violencia atraviesa de forma constante las trayectorias de las personas migrantes en tránsito, poniendo en riesgo su seguridad y marcando cada paso del recorrido. Comprender no sólo qué tipo de violencias enfrentan, sino también quiénes son los actores que la ejercen, es clave para dimensionar los peligros inmediatos, así como para comprender cómo estas amenazas van transformando y redibujando las rutas migratorias.
El perfil de quienes ejercen violencia contra las personas migrantes en tránsito cambió de forma notable en los testimonios recabados entre 2023 y 2024. Mientras que en 2023 las autoridades migratorias y policiales concentraban buena parte de los reportes de agresiones físicas, extorsiones y amenazas, en 2024 el crimen organizado se consolidó como el principal responsable de la mayoría de estos delitos. Este importante cambio en los reportes destaca dos preocupaciones basadas en situaciones observadas por los albergues en el periodo mencionado: uno, a pesar de que las autoridades migratorias y policiales cuentan con menos reportes por parte de las personas migrantes, se incrementó el acoso contra los espacios que les brindan atención humanitaria durante su tránsito, así como también aumentó el número de retenes migratorios en los alrededores de dichos espacios. Lo que propició que las personas, con la finalidad de evitar ser víctima de detenciones y/o traslados arbitrarios, evitarán transitar por las rutas que les permitían ingresar a espacios seguros para recibir asistencia. Dos, el incremento en los reportes que señalan al crimen organizado como el principal agresor coincide con un contexto permeado por un mayor control de las rutas migratorias y del tráfico de personas por parte del crimen organizado, lo cual, también influyó en que algunas rutas migratorias se tornarán más peligrosas y, en consecuencia, menos transitadas por las personas migrantes. Por otro lado, es importante reiterar que este análisis refleja reportes de violencia, no necesariamente el número total de personas agredidas. Una misma persona puede mencionar a más de un actor responsable, por lo que hablamos de hechos de violencia atribuidos a uno o varios agresores, y no de víctimas únicas.
En el caso de la extorsión, las autoridades migratorias pasaron de ser las mayormente señaladas al contar con el 45% de los reportes en 2023 a ocupar el cuarto lugar en 2024 con el 14.6%, mientras que el crimen organizado subió de 7.6% a 36.6%, convirtiéndose en el perpetrador más frecuentemente reportado, con un aumento de 29 puntos porcentuales. El incremento más significativo se registra en los casos de secuestro: en 2024, el crimen organizado fue señalado en el 62.7% de los casos, frente a su presencia casi inexistente en 2023. Además, surgieron otros perpetradores, como autoridades y particulares, aunque en menor proporción. Si bien,las autoridades siguen apareciendo vinculadas a varios episodios de violencia, el peso creciente del crimen organizado revela un tránsito cada vez más dominado por el crimen organizado, que imponen su control y agravan los riesgos para las personas migrantes.
Sabemos entonces que las personas migrantes que ingresaron a los albergues socios de la Redodem son frecuentemente violentadas en su tránsito por México, pero ¿dónde ocurren estos incidentes? Observamos que Chiapas se consolidó en 2024 como la entidad con mayor concentración de eventos violentos reportados, con un 49.1% de los casos, registrando un aumento de 17.7 puntos porcentuales respecto a 2023. Esta concentración refuerza su posición en 2024 como punto crítico de tránsito y riesgo, confirmando la tendencia observada el año anterior.
Otras entidades con cifras destacadas en 2024 fueron la Ciudad de México (6.9 %), Oaxaca (6.2 %) y Sinaloa (6.5 %), esta última sin registros de violencia el año anterior. En contraste, estados como Veracruz y la propia Ciudad de México, que en 2023 presentaban porcentajes relativamente altos (13.6 % y 10.1 % respectivamente), mostraron disminuciones: Veracruz registró una caída de 6 puntos porcentuales y la capital de poco más de 3. Destaca especialmente el caso de Tabasco, que pasó de concentrar el 8.9 % de los reportes en 2023 a apenas el 0.7 % en 2024.
Ahora bien, como en el 2023, es posible observar que la mayoría de los testimonios recuperados se concentran en el sur del país y disminuyen notablemente los reportes para el centro y norte del país, situación que no necesariamente representa la realidad de las personas. Ya que, por un lado, esto responde a que los reportes de las personas narran eventos del pasado remoto y, por lo tanto, tienden a concentrarse en el sur del país. Por otro lado, los albergues que conforman la Redodem se concentran, en un 80% en las regiones sur, centro y occidente-Bajío; aspecto que dificulta recabar eventos situados en la región norte del país.
Para ampliar el análisis sobre la violencia que enfrentan las personas migrantes en tránsito, decidimos contrastar los reportes con los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe 2024), que mide la situación de la población general en México. Esta comparación nos permite dimensionar con mayor claridad las particularidades de violencia contra las personas migrantes respecto al contexto nacional.
En 2024, el perfil de victimización entre las personas migrantes que ingresaron a los albergues socios de la Redodem mostró diferencias claras. Por un lado, se registró una menor prevalencia de delitos patrimoniales y, por otro, un aumento en violencias graves de alto impacto físico y psicológico. Aunque la población mexicana en general sigue reportando en mayor proporción estas violencias según la Envipe, las personas migrantes son aún más vulnerables al no contar con redes de apoyo, seguridad ni posibilidades inmediatas de denuncia.
En cuanto a los delitos patrimoniales, el robo o asalto representó el 36% de los reportes, con una disminución de 9 puntos porcentuales respecto a 2023, y por debajo del 51% que reporta la población en general. En contraste, la extorsión mostró una baja significativa, pasando de ser la forma de violencia más común en 2023 (48%) a solo 12% en 2024. Por otro lado, observamos un incremento considerable en la violencia sexual, que creció del 1% al 11%, superando incluso el 10% reportado por la Envipe para la población en general.
Los eventos violentos contra las personas migrantes suelen involucrar el uso de armas, lo que agrava aún más su nivel de riesgo. Al comparar estos datos con la población mexicana en general, encontramos una proporción creciente de agresiones armadas en 2024 dirigidas hacia las personas migrantes en tránsito, lo que puede indicar una escalada en la letalidad de las violencias que enfrentan.
Aunque el porcentaje de personas migrantes agredidas sin armas disminuyó considerablemente, pasando de 81% en 2023 a 54%, una baja de 27 puntos porcentuales, las agresiones con arma de fuego aumentaron 26 puntos porcentuales, alcanzando el 41% de los casos, cuadruplicando el 9% registrado en la población general según la Envipe. También se observó un incremento en el uso de otras armas, que pasaron de 2% al 14%, con un aumento de 12 puntos porcentuales. En suma, aunque la población mexicana en general reporta más eventos violentos, las personas migrantes enfrentan mayores probabilidades de ser amenazadas o agredidas con armas, lo que las coloca en una situación de vulnerabilidad aún más extrema.
Las personas migrantes que ingresan a los albergues de la Redodem representan sólo un subconjunto del universo total de personas migrantes que transitan por México. Además, cuando ocurre algún incidente violento, la forma de reportarlo varía significativamente, pues no es lo mismo narrar lo sucedido ante una autoridad que compartirlo con un albergue o una organización de acogida. En este sentido, exploramos cómo varían los reportes de los hechos violentos en 2024 entre la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas (UPMRIP) y los albergues de la Redodem.
Las bases de datos de la Redodem y de la UPMRIP monitorean distintos tipos de violencia y delitos experimentados por las personas migrantes en México. En la Redodem capturamos una gama amplia de violencias estructurales y contextuales asociadas al tránsito migratorio irregular, mientras que la UPMRIP se enfoca en delitos tipificados de manera más estricta en el Código Penal. Ambas bases coinciden en la medición de ciertos delitos específicos: extorsión, robo o asalto y violencia sexual. Las demás categorías que no coinciden entre ambas fuentes las agrupamos bajo el rubro de “otro tipo de violencia”. De esta manera, observamos que en nuestros registros predominan los reportes de robos y violencia sexual, mientras que en la UPMRIP destacan los secuestros, lo que evidencia diferencias tanto en los enfoques como en las capacidades de documentación de cada fuente en 2024.
Los hombres migrantes que ingresaron a albergues socios de la Redodem reportaron con mayor frecuencia robo o asalto (45.1%), mientras que las mujeres señalaron principalmente secuestro o intento de secuestro (51.6%) y violencia sexual (14.5%), esta última con una prevalencia que duplica a la registrada entre los hombres. En contraste, las personas migrantes registradas por la UPMRIP muestran que tanto hombres como mujeres reportaron altos niveles de secuestro (47.1 % y 43.1 %, respectivamente), pero no registraron casos de violencia sexual ni de robos, en marcado contraste con los testimonios obtenidos por la Redodem a través de las personas migrantes.
Nos preguntamos de dónde son las personas migrantes que reportan situaciones de violencia en cada fuente, así como su identidad sexo-genérica. Para responder a esto, la primera gráfica muestra la diferencia en puntos porcentuales entre la proporción de personas migrantes de cada nacionalidad que reportaron al menos un tipo de violencia durante su tránsito y su proporción dentro del total de ingresos a los albergues de la Redodem en 2024, con desagregación por identidad sexo-genérica.
Entre los hombres migrantes, destacan los originarios de Honduras y Colombia, sobrerrepresentados entre quienes reportan eventos violentos. En el caso de las mujeres migrantes, sobresalen las originarias de Colombia y Guatemala, quienes también presentan una mayor proporción de reportes de violencia en comparación con su presencia general en los albergues.
En esta segunda gráfica analizamos los países de nacimiento de las personas migrantes que reportaron violencia, a partir de los datos de la UPMRIP 2024, también desagregados por identidad sexo-genérica. A diferencia de la Redodem, esta base solo considera a quienes declararon haber sido víctimas de alguno de estos delitos. Entre los hombres migrantes, predominan los originarios de Guatemala y Ecuador, mientras que en los registros de la Redodem destacan principalmente los provenientes de Honduras, principal población acogida por los albergues desde la creación de la Redodem. En el caso de las mujeres, la UPMRIP concentra mayor proporción de reportes entre mujeres colombianas, mientras que en la Redodem sobresalen las mujeres venezolanas y hondureñas.
Al comparar ambas fuentes con la proporción total de personas ingresadas a los albergues, notamos un menor número de reportes por parte de las mujeres hondureñas, mientras que las mujeres colombianas aparecen de forma consistentemente más alta en los registros. Lo que refleja una tendencia similar tanto en los datos de la Redodem como en los de la UPMRIP.
La base de datos de la Redodem permite identificar si una misma persona ha sido atendida en más de un albergue, lo que ofrece pistas sobre la ruta que siguió dentro del territorio mexicano. Además, cuando muchas personas pasan por los mismos albergues, podemos reconstruir los caminos migratorios más comunes. A este conjunto de albergues visitados por un mismo grupo de personas lo llamaremos “combinación de albergues”. Esta combinación funciona como una aproximación de la ruta seguida por quienes fueron registradas en esos albergues específicos, y puede estar formada por uno o más albergues. A continuación, analizamos las combinaciones más frecuentes identificadas en la base de datos de la Redodem en 2024.
Las barras ubicadas a la izquierda de los nombres de los albergues muestran el número total de personas que pasaron por cada albergue, sin importar si también ingresaron a otro. Por su parte, los puntos negros a la derecha representan las diferentes combinaciones de albergues por las que transitaron las personas. Finalmente, las barras situadas arriba de los puntos negros indican cuántas personas fueron registradas en cada una de esas combinaciones específicas. Por ejemplo, la ruta que conecta el Albergue Decanal Guadalupano y Casa de la Caridad Hogar del Migrante (CCHM) concentra el mayor número de personas registradas en tránsito entre dos albergues, con un total de 829 ingresos. Le sigue el trayecto entre el Albergue Decanal Guadalupano y La Sagrada Familia, con 512 personas. Por otro lado, el Albergue Dignidad y Justicia en el Camino, FM4 Paso Libre es el que reporta el mayor volumen de ingresos de manera individual, sin trayectos asociados a otros albergues. Finalmente, la combinación entre La Sagrada Familia, el Albergue Decanal Guadalupano y Casa del Caminante Jtatic Samuel Ruiz García conforma el trayecto inter-albergues más frecuentado entre tres centros de atención, con el mayor número de registros documentados.
Entre los hombres migrantes, la ruta que conecta el Albergue Decanal Guadalupano y Casa Samuel Ruiz García se mantiene como la más transitada, con 745 registros. Le sigue el trayecto entre el Albergue Decanal Guadalupano y La Sagrada Familia, con 480 personas migrantes. En cuanto a ingresos individuales, el Albergue Dignidad y Justicia en el Camino concentra el mayor número de registros en solitario. Por otro lado, la ruta conformada por el CCHM, el Albergue Decanal Guadalupano y Casa Samuel Ruiz destaca como la combinación de tres albergues con mayor volumen de tránsito entre hombres migrantes.
Entre las mujeres migrantes, la ruta con mayor volumen de registros corresponde al tránsito entre el CCHM y Casa del Migrante CasaNicolás, con 143 personas registradas. Le siguen los ingresos individuales al Albergue Dignidad y Justicia en el Camino, que concentra el mayor número de registros en solitario. También destaca el trayecto conformado por el CCHM, Centro de Apoyo Marista al Migrante (CAMMI) y el Albergue para Migrantes Toribio Romo, que se posiciona como la ruta de tres albergues más transitada por mujeres migrantes.
También observamos los ingresos a los albergues según el orden en que ocurrieron, con el objetivo de enmarcar posibles rutas y anticipar necesidades en los puntos de recepción. Las entidades fueron organizadas de acuerdo con la ubicación de los albergues, sabiendo que una misma persona pudo haber ingresado a dos o más albergues en distintos momentos del año. Las siguientes dos gráficas muestran esta dinámica de movilidad. La primera corresponde al universo de personas migrantes que ingresaron a dos albergues en 2024. En ella, la columna morada a la izquierda corresponde a la entidad del primer albergue visitado (punto A), mientras que los nombres de las entidades en azul dispuestos horizontalmente, indican la entidad del segundo albergue (punto B).
El 38% de las personas migrantes que ingresan a albergues en Ciudad de México permanecen en la misma entidad en su siguiente registro. En el caso de Chiapas, el 49% continúa su tránsito hacia albergues en Veracruz, lo que confirma esta ruta como un corredor común desde la frontera sur. En Jalisco, el 42% de las personas migrantes vuelve a ingresar a otro albergue dentro del mismo estado, reflejando movilidad interna. Por su parte, el 35% de quienes llegan a albergues en Oaxaca se trasladan posteriormente a la Ciudad de México, mientras que, en San Luis Potosí, el 53% continúa su camino hacia albergues en Nuevo León, evidenciando un flujo sostenido hacia el norte del país.
En esta última gráfica analizamos los casos en los que una persona ingresó a tres albergues durante 2024. Al igual que la anterior nos enfocamos solo en el primer y último punto del recorrido. En este caso, la columna de la izquierda representa la entidad del primer albergue al que llegaron (punto A), mientras que las barras azules indican la entidad del tercer albergue que visitaron (punto C). En este sentido, observamos que quienes llegan a albergues en Ciudad de México suelen trasladarse posteriormente a Querétaro. Entre quienes ingresan en Guanajuato, el 30% se dirige a Nuevo León, seguido por San Luis Potosí como segundo destino. Las personas que llegan a Jalisco tienden a permanecer en el mismo estado, con un 33% que vuelve a ingresar a un albergue en Jalisco. En Nuevo León, el destino más frecuente es Tlaxcala, lo cual podría responder a los traslados arbitrarios que realizan las autoridades migratorias, mismos que consisten en detenciones arbitrarias llevadas a cabo en el centro y norte del país para llevar a las personas al sur, prácticas que, como se ha identificado, pueden impactar hasta en más de tres traslados a una misma persona, mientras que quienes ingresan en Querétaro, el 42% continúa hacia San Luis Potosí.
En el año 2024, las casas, comedores y albergues organizaciones socias de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem) enfrentamos un panorama migratorio que, al mostrar continuidad en diversas tendencias con el 2023 durante los primeros meses del año, configura un panorama migratorio inédito. En términos generales, a partir del segundo trimestre del año, observamos una disminución significativa en el número de ingresos a nuestros espacios (apenas 37,999 ingresos) mientras que en el periodo anterior 2023 se registraron 53,435. Esta reducción numérica no implicó una disminución en la complejidad, o en los niveles de riesgo que enfrentan las personas en situación de movilidad humana por nuestro país. Por el contrario, los datos estadísticos reflejan un escenario marcado por los efectos de las acciones de contención migratoria, el aumento de situaciones de violencia, una continuidad en la creciente diversificación de los perfiles migratorios y el fortalecimiento de los diversos actores delictivos en el territorio nacional.
A su vez, la dinámica en las 4 regiones de la Redodem presentó algunos cambios significativos. Durante el año 2023, las regiones sur y centro presentaron el 70% de los ingresos. Mientras que para el año 2024, fueron las regiones norte y sur las que concentraron igual número de ingresos, el 70% de toda la Redodem. Este incremento en el registro de personas en la región norte pudo derivarse por el programa “CBP One” instituido por la administración de Joe Biden. Durante el año 2024, alrededor de 813, 000 personas programaron citas a través de esta aplicación para ingresar de manera regular a los Estados Unidos de América (EE.UU). Para el mes de agosto de ese año, 44,700 personas ingresaron por los puertos terrestres de California, Texas y Arizona.4
Por otro lado, la disminución de población en el centro del país nos habla del endurecimiento de las políticas migratorias, con acciones represivas más visibles por parte de las autoridades y una mayor presencia del crimen organizado. Recordemos que, en el mes de junio de 2024, el Instituto Nacional de Migración (INM) junto con la Guardia Nacional desalojaron a 432 personas migrantes de diversas nacionalidades que habían instalado un refugio callejero en la Plaza Giordano Bruno a un costado de la sede de la Comar5, este operativo puso en evidencia el desprecio hacia esta población ya que se buscó “limpiar” el espacio más allá de atender humanitariamente sus necesidades.
Mientras tanto, los testimonios de las personas que integran la Redodem señalaron que la dinámica migratoria a la cual se enfrentaron durante este año no aminoró su complejidad. El escenario de violencia sistemática por la cual atraviesa esta población llevó a que muchas personas migrantes requirieron atención médica, psicológica o legal, sin solicitar el ingreso a los espacios humanitarios. A su vez, persiste una práctica institucional por parte del INM de generar “devoluciones internas”, en la que las personas migrantes son trasladadas arbitrariamente hacia las entidades del sur de nuestro país, con la finalidad de dificultar su retorno a la frontera norte bajo condiciones cada vez más precarias. Aunado a esto, la Redodem ha señalado que no existen opciones viables para la deportación a México de personas nacidas en otros países, y con esto se crea un círculo vicioso de contención sin retorno.
Al mismo tiempo el año 2024 registró un aumento significativo en el número de personas migrantes que viajan en grupos familiares. Estos grupos familiares no siempre responden a modelos tradicionales, ya que se atendieron grupos familiares conformados por familias extendidas, de distintas nacionalidades que reflejan las distintas trayectorias migratorias por la región latinoamericana. Entre las nacionalidades que más grupos familiares tocaron la puerta de nuestros albergues fueron: Venezuela, Colombia, Brasil y Perú. A la vez, la presencia de NNA disminuyó en términos absolutos, lo que, según los testimonios recabados, podría estar asociado al aumento de los peligros en ruta y a la decisión de muchas mujeres de evitar migrar solas o con niñas y niños ante el crecimiento de la violencia y la presencia de grupos criminales
Desde la perspectiva de género, las cifras y los testimonios dan cuenta de las violencias estructurales que pasan las mujeres en situación de movilidad humana. Si bien los varones siguen siendo mayoría, las mujeres, especialmente las de origen haitiano, fueron el grupo femenino más registrado en 2024. A su vez, las mujeres migrantes siguieron reportando niveles desproporcionadamente altos de violencia, tanto doméstica como sexual, en comparación con los hombres. En este año, el secuestro se posicionó como el tipo de violencia más reportado por ellas, lo cual representa un cambio alarmante respecto a 2023, donde no figuraba entre los registros principales.
Desde un enfoque etario, se mantiene la tendencia de que la mayoría de las personas en tránsito están en edad productiva, predominando jóvenes y adultos jóvenes. No obstante, se observó una proporción mayor de niñas entre 0 y 10 años entre las mujeres migrantes, lo cual refuerza la lectura de una migración más feminizada y familiarizada.
En términos de país de origen, la composición de los flujos migratorios volvió a modificarse. Observamos un aumento de personas provenientes de Venezuela y Colombia, así como de nacionalidades no registradas anteriormente, como Grecia, Chipre o Eslovenia. En cambio, se registró una disminución notable en los ingresos de la población originaria de Haití y Guatemala. Afganistán, por segundo año consecutivo, se mantuvo entre los países extracontinentales con más ingresos a nuestros espacios de atención humanitaria. También destaca la presencia de personas mexicanas en situación de precariedad, que recurren a nuestros albergues como espacios de refugio temporal mientras acceden a servicios o buscan oportunidades laborales.
La dimensión educativa de las personas migrantes también presentó matices relevantes. Aunque el nivel de escolaridad general sigue siendo bajo, ya que el promedio son los estudios de primaria, se registró un aumento de personas con estudios de secundaria, bachillerato e incluso formación profesional. Estos perfiles, más calificados, tienden a optar por solicitar protección internacional en México, lo cual sugiere nuevas estrategias migratorias en función de los capitales educativos disponibles. En contraste, las niñeces migrantes, especialmente aquellas en tránsito prolongado, quedaron al margen de los sistemas educativos formales.
Respecto a las causas de la movilidad, los motivos socioeconómicos continúan siendo los más reportados, especialmente entre los hombres, quienes señalaron con mayor frecuencia la búsqueda de mejores oportunidades laborales. En el caso de las mujeres, destacó la búsqueda de acceso a servicios básicos como salud y educación. Sin embargo, uno de los hallazgos más alarmantes de 2024 es el aumento sostenido de la violencia como causa de desplazamiento. Las mujeres reportaron niveles significativamente más altos de violencia, tanto doméstica como no doméstica, así como experiencias de violencia sexual, un motivo exclusivo de este grupo. Estas vivencias fueron contrastadas con datos nacionales (ENDIREH 2021), lo que permitió identificar que las mujeres migrantes enfrentan niveles más altos de violencia que la población femenina mexicana, particularmente en espacios públicos, escolares y laborales.
Durante el tránsito, la violencia sigue siendo una constante. En 2024 se registró una diversificación de los tipos de agresiones reportadas, así como un cambio importante en los perfiles de los perpetradores. En 2024, más del 60% de los casos de violencia registrados por la Redodem fueron atribuidos a grupos criminales, superando a las autoridades migratorias y policiales. Este cambio evidencia la reconfiguración de los actores de violencia que condicionan y controlan las rutas migratorias. Los albergues documentaron múltiples formas de violencia que van desde extorsiones y secuestros hasta tortura física y psicológica. A su vez, el accionar del INM se percibió más agresivo y represivo, con detenciones arbitrarias, amenazas e incluso mecanismos donde se pretende “ayudar” a la población cuando su objetivo es extraer información e intimidar.
Entre los hombres, los tipos de violencia más comunes fueron el robo y el secuestro, seguidos por agresiones físicas y verbales. En el caso de las mujeres, los reportes más frecuentes fueron el secuestro, la tortura psicológica, la violencia sexual y las agresiones físicas. La aparición del secuestro en los testimonios recuperados como forma de violencia reportada por mujeres en 2024, cuando en 2023 no fue reportado por la población, resulta especialmente preocupante y da cuenta de una escalada en la configuración de las violencias de género durante el tránsito.
Frente a este panorama, las organizaciones que integran la Redodem optamos por fortalecer la calidad de los servicios ofrecidos, aun cuando el número de ingresos sea menor. Lejos de implicar una baja en la necesidad de atención, este decremento obliga a repensar estrategias ante una migración que se mantiene en condiciones de vulnerabilidad y precariedad. Como desde la Redodem hemos señalado, la prioridad no sólo es mantener la atención humanitaria, sino reforzar el acompañamiento, documentar las violaciones a derechos humanos y sostener la esperanza como principio ético y político de acción. En este contexto, la Redodem reafirma su papel como espacio de resistencia y protección frente a la violencia estructural, la omisión estatal y la criminalización de las personas migrantes, reafirmando que la movilidad humana no ha disminuido, sino que: sigue siendo desplazada hacia rutas más inciertas y peligrosas.
Este informe fue generado en colaboración entre la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), A.C. y Data Cívica.
Migrar bajo asedio: informe anual estadístico 2024 © 2025 por Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (REDODEM), AC tiene licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
De parte de la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), A.C. se reconoce la participación de:
Coordinación General
Casa del Migrante Monseñor Guillermo Ranzahuer González
Comisión de Investigación
Abba A.C. CCIAPM,
Casa del Migrante CasaNicolás,
Dignidad y Justicia en el Camino A.C. FM4 Paso Libre,
El Refugio Casa del Migrante.
Comisión de Incidencia
Albergue La Sagrada Familia, A.C.,
Servicio Jesuita a Refugiados / Albergue y Dormitorio San Frontera Comalapa,
Casa de la Caridad Hogar del Migrante,
Casa del Migrante Monseñor Guillermo Ranzahuer González,
Casa del Migrante San Carlos Borromeo,
Casa del Peregrino Migrante,
Casa Tochan,
Centro de Día para Migrantes Jesús Torres,
Centro de Orientación del Migrante de Oaxaca (COMI),
Oasis Providencial A.C. Albergue Decanal Guadalupano,
Uno de Siete Migrando, A.C.
Comisión de fortalecimiento institucional
Centro de Apoyo Marista al Migrante (CAMMI),
Programa Casa Refugiados A.C.,
Casa del Caminante Jtatic Samuel Ruiz García,
Albergue para migrantes Toribio Romo A.C.
Representación legal de la Redodem
Casa de Acogida, Formación y Empoderamiento para Mujeres y Familias Migrantes y Refugiadas (CAFEMIN).
Integrantes
Abba A.C. CCIAPM, Celaya, Guanajuato
Albergue La Sagrada Familia, Apizaco, Tlaxcala
Albergue para Migrantes Toribio Romo, Querétaro, Querétaro
Casa de Acogida, Formación y Empoderamiento de la Mujer y Familias Migrante y Refugiada (CAFEMIN), Ciudad de México
Casa de la Caridad Hogar del Migrante, San Luis Potosí, San Luis Potosí
Casa del Caminante Jtatic Samuel Ruiz García, Palenque, Chiapas
Casa del Migrante Casa Nicolás, Guadalupe, Nuevo León
Casa del Migrante El Samaritano, Atitalaquia, Hidalgo
Casa del Migrante Monseñor Guillermo Ranzahuer González, Oluta, Veracruz
Casa del Migrante San Carlos Borromeo, Salamanca, Guanajuato
Refugio Casa del Migrante, Tlaquepaque, Jalisco
Uno de Siete Migrando, A.C., Chihuahua, Chihuahua
Servicio Jesuita a Refugiados / Albergue y Dormitorio San Frontera Comalapa, Chiapas
Casa del Peregrino Migrante, Huichapan, Hidalgo
Casa Tochan, Ciudad de México
Centro de Apoyo Marista al Migrante (CAMMI), Querétaro, Querétaro
Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi A.C., Torreón, Coahuila
Centro de Día para Migrantes Jesús Torres, Torreón, Coahuila
Centro de Orientación del Migrante de Oaxaca (COMI), Oaxaca, Oaxaca
Dignidad y Justicia en el Camino A.C. FM4 Paso Libre, Guadalajara, Jalisco
Oasis Providencial A.C. Albergue, Decanal Guadalupano, Tierra Blanca, Veracruz
Programa Casa Refugiados A.C., Ciudad de México
Equipo técnico de la Redodem, A.C.
Sandra García Álvarez, Coordinación Ejecutiva
Sara López Cerón, Coordinación de Registro, documentación y análisis
Samantha Hernández Cerón, Coordinación de Comunicación
Josué Chong Hernández, Coordinador Administrativo
De parte de Data Cívica se reconoce la participación de:
Equipo de datos
Pamela Benítez
Itzel Soto
Sierra Wells
Equipo de programación
Jorge Andrade
1 De acuerdo con la encuestadora Gallup, la inmigración fue identificada por los estadounidenses encuestados como el problema más importante del país. Incluso, de enero (20%) a febrero (28%) de 2024 este porcentaje creció 8 puntos. Además, según los registros de esta encuestadora, desde 2019 no se obtenía un porcentaje similar. Por su parte, la Encuesta nacional de la Universidad de Monmouth ( Mon-muth), en el mismo mes de febrero de 2024, informó que la mayoría de las personas encuestadas (56%) manifestó estar de acuerdo con la construcción del muro fronterizo, siendo la primera ocasión, desde 2015, que se obtuviera un resultado así. En esta encuesta, además, más de 8 de cada 10 estadounidenses consideraron a la inmigración ilegal como un problema muy grave (61%) o algo grave (23%). Ver en: https://news.gallup.com/poll/611135/immigration-surges-top-important-problem-list.aspx?utm_source=twitterbutton&utm_medium=twitter&utm_campaign=sharing y https://www.monmouth.edu/polling-institute/reports/monmouthpoll_us_022624/ Para el mes de octubre, según la misma encuestadora, la migración y la situación en la frontera fueron considerados como “extremadamente importantes” o “muy importantes” para 7 de cada 10 electores estadounidenses. Ver en: https://www.bbc.com/mundo/articles/cvglx54yr5lo
2 En el 2023 se identificó que una basta población originaria de China transitaba por diversas rutas en México compartiendo medios de transporte con personas originarias de otros países, así como su tendencia a optar por rentar habitaciones en hoteles que se encontraban durante el camino; situación por la cual, en la base de datos de la Redodem, son poco comunes los ingresos de esta población.
3 Luis Enrique González-Araiza y Cecilia Yael Leal Murillo de Dignidad y Justicia en el Camino A.C “FM4 Paso Libre” en Guadalajara, Jalisco.
4 U.S. Customs and Border Protection. (2024, September 16). CBP releases August 2024 monthly update [Press release]. U.S. Department of Homeland Security. https://www.cbp.gov/newsroom/national-media-release/cbp-releases-august-2024-monthly-update
5 Rosete, E. (2024, junio 6). Ciudad de México desaloja el campamento migrante de la plaza Giordano Bruno ante las presiones vecinales. El País. https://elpais.com/mexico/2024-06-06/ciudad-de-mexico-desaloja-el-campamento-migrante-de-la-plaza-giordano-bruno-ante-las-presiones-vecinales.html
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